Algo único e irrepetible (aunque esto último es discutible) está sucediendo en Argentina. El gobierno impulsa una reestructuración completa de las leyes que manejan los medios de comunicación Estas leyes habían sido impuestas en uno de los peores periodos de la historia Argentina: la dictadura militar de los años 76 al 83 y modifica a la medida de los interes de los gobiernos.
El gobierno de los Kirchner ha propuesto una reestructuración total de la misma siguiendo en la misma linea: el interés de su grupo de poder económico, no es nada nuevo. Lo interesante es que convencen y quieren mostrar a la gente que esto es un cambio de 180 grados (360º hubiese dicho algún político acertando en su acto fallido) y no es así. Se tiende a castigar a un grupo que no apoyó o no les es útil (enemigo) por uno con el cuál tiene promesas y deudas (amigos)
No conozco a fondo la ley, pero si puedo decirles que desde fuera (el exterior) que se sigue viendo a Argentina como una vez la definió un periodista argentino (radicado en USA) llamado Oppenheimer* como “el país de los bandazos“. Un país donde cada presidente o grupo que llega al poder pega un volantazo político, y cambia o tira a la basura todo lo que se hizo en la gestión (o desfalco) anterior… que si bien suelen tener muchas cosas malas, la gente y las instituciones con buena leche siguen trabajando y logran mantener algunas cosas andando. Avanzan un paso de los 10 que se retroceden en cada cambio de round y eso desgasta… y mucho.
Para que puedan seguir formándose una opinión, espero que no extremista, les dejo una lista (de la Wikipedia) de la cantidad de medios concentrados por el grupo Clarín, otra lista (menor pero no por eso pobre) le podría ser adjudicada al grupo Vila-Manzano y para cerrar la torta, espolvoreese con radios, medios televisivos, diarios, etc.. de pequeños testaferros, transfugas de turno, dipuñoquis y conse-giles “fieles” a su bolsillo como Mariatti Medios, Gioia, De-Narvaez, y un selecto grupo más que siempre han estado detrás de los medios.
Mi opinión
[ad#bloque_300_250]Por mi parte no creo que ir desde una punta a la otra sea saludable, demonizar y tildar de enemigos a los “otros” ni hacer pelear a Unitarios y Federales, Rojos y Colorados, Peronistas y Radicales (insertar aquí miles de situaciones similares en toda la Historia Argentina). Esto no va a terminar con el monopolio de Clarín, el poder no se destruye, se transforma (decía acertadamente un graffiti que leí un día) y lo que se transforma es que mientras desde abajo miramos, participamos, luchamos y nos alteramos… arriba no se perturban, firman, se pactan, se arreglan… ellos seguirán escribiendonos las notícias, haciendo la TV, hablando por la radio. No hay un volúmen de periodistas, técnicos, intelectuales e idoneos que, desde el interior, desarrollen emprendimientos de micromedios, radios regionales, canales locales, producciones…
Quizás el bombo acalle a la trompeta, pero luego vendrá el piano y aplastará al bombo… y así seguirán los dioses peleando en el olimpo de la corrupción, el poder por el poder mismo y el dinero a costa de cualquier cosa.
Actualización
* Que no se entienda que por citar a X persona la considere un ídolo o referente, es una opinión como la que tiene todo el mundo, pero a veces es más valiosa porque pienso que tiene el efecto “pez”. Para mí el efecto pez se debe al hecho en el cuál uno no puede tomar como sumamente precisa la opinión de un pez sobre el estado del agua donde se mueve, si uno le pregunta si está más o menos caliente, si es salada o dulce. En cambio, cualquier visitante externo al “agua” se dará cuenta inmediatamente de ciertas cuestiones y condiciones del medio. El efecto de citar a un periodista extranjero se debe a que ese efecto es más reducido. Si buscamos un ejemplo de “izquierdas” o socialista sobre mantener una política coherente a pesar de los presidentes tenemos a Brasil: sus gobiernos siempre han seguido una línea de actuación, sus diplomáticos siempre han tenido un plan… aunque cada uno con sus matices y decisiones personales.





















A2A en los medios sociales