Es toda una institución… la coima, cometa o como se conoce con su nombre más técnico y duro: connivencia y corrupción. Nos hunde y nos averguenza, está en todos los órdenes, desde el más simple de los casos hasta los más complejos y es por eso que estamos como estamos… no hay una casta o como nos quieren hacer creer “una clase” política que es la única corrupta y culpable de nuestros males (hay que desterrar ese término de clase política que no hace más que separarlos y darles más poder) somos los mismos individuos, somos corruptos en la calle, en el kiosko, en el bar, en la casa… en todos los órdenes de la vida.
Extracto de la noticia (vía DERF y Rosario3.com)
[14/03/2008 | 10:57 ] En un video subido a YouTube se ve cómo un conductor le entrega dinero a un “zorro”.
El autor de la filmación, que dura poco más de un minuto, asegura que el episodio sucedió en Ovidio Lagos al 4400 y que aunque la camioneta no tenía luz de stop ni inscripto habilitado para transportar mercadería lo dejaron seguir después de pagar 20 pesos.
“Esta es la forma en que los inspectores cumplen con su trabajo”, asegura el usuario de YouTube que subió al popular sitio de videos en Internet una filmación breve en la que se puede ver claramente cómo un conductor le da dinero a un inspector de tránsito a cambio de que lo deje continuar su marcha.
La grabación, que fue advertida por una lectora de Rosario3.com, fue tomada desde la cabina del vehículo que estaba infracción. De hecho, comienza cuando el acompañante –quien filma con su celular– busca en su billetera dinero para darle al inspector.
“Nos detuvieron en calle Ovidio Lagos al 4400 porque no teníamos luz de stop ni inscripto habilitado (para transportar mercaderías). Nos dejaron ir pero antes se llevaron el cambio que teníamos encima, 20 pesos en billetes chicos”, cuenta quien subió el video a YouTube. “¿De esta forma se provienen los accidentes de tránsito?”, se pregunta.
En la filmación queda registrado un diálogo entre conductor e inspector. “Veinte mangos y unas monedas tengo”, dice el chofer de la camioneta. “Está bien, está bien”, acepta el agente. Luego acuerdan poner el dinero bajo un papel para que la transacción se pueda ser notada por algún eventual testigo en la calle.







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